Cirugía Estética y Antienvejecimiento.

¿Se puede realmente retrasar el envejecimiento de la piel?

El envejecimiento es proceso vital imposible de evitar, desde que estamos vivos nuestro organismo está expuesto al envejecimiento, aunque el proceso puede llevarse mejor o peor según nuestra genética y nuestro estilo de vida.

En los factores genéticos poco podemos influir, actualmente, aunque la investigación avanza y en un futuro puede que no muy lejano podamos cambiar el determinante genético.  Si podemos mejorar nuestro estilo de vida, cambiar a mejor ciertos hábitos que nos perjudican y se reflejan en nuestra piel.

   – Hábitos dietéticos: en nuestro medio, (occidente) tenemos un problema con la alimentación, nos sobrealimentamos, tomamos demasiados alimentos procesados, exceso de azúcares, grasas saturadas,…, etc., necesitamos tomar proteínas y también alimentos ricos en vitaminas, oligoelementos, fibra,…, alimentos vegetales.  Nuestra alimentación influye en nuestra salud, comer de forma saludable, compensada es importante para mantenernos sanos y mantener la piel sana también. 

   – Evitar hábitos tóxicos: el alcohol, el tabaco,…., son hábitos muy extendidos en nuestro medio,…., deterioran nuestros tejidos (no sólo el pulmón, el hígado,…etc.) y también la piel, puede mostrar falta de hidratación, alteraciones vasculares,…, etc. Otras drogas por supuesto también deterioran el organismo, incluyendo los tegumentos y la piel.

   – Exceso de radiación solar, los rayos ultravioleta tipo C, pueden dañar la piel e inducir transformación maligna de algunas lesiones,…, si su exposición es prolongada y sin protección la piel sufre y «envejece» más rápidamente.

   – El hábito sedentario es otro de los males que nos envejecen, el cuerpo humano necesita movimiento para mantener su fisiología, su funcionamiento vital, el ejercicio físico promueve la circulación, estimula el sistema inmunitario, tonifica los músculos, mantiene las articulaciones activas,…, entre otros efectos,.. también influye en la piel y su aspecto.

Además de estas premisas de vida saludable, la cirugía estética puede ayudar también a mantener la piel joven y frenar los estragos que el paso del tiempo ocasiona en ella.

Las técnicas de medicina estética más habituales, las que a diario aplicamos en la consulta y tienen un efecto «rejuvenecedor» en la piel son fundamentalmente:

   – El ácido hialurónico: se trata del tratamiento más extendido porque tiene un efecto inmediato, controlado y no tiene contraindicaciones.  Se trata de un producto que potencia la hidratación de la piel, puede aplicarse a diferentes niveles de profundidad para obtener un efecto más o menos voluminizador.  Existen diferentes grados de reticulación del ácido hialurónico y se aplica para tratar desde las pequeñas líneas de expresión,… hasta los surcos profundos o pérdidas de volumen en determinadas áreas faciales.

También permite conseguir aumentar el volumen de los labios, o matizar los pómulos,…etc, en función de la necesidad de cada paciente.   

   – La toxina botulínica, más conocida como bótox, es otro de los recursos estéticos más eficaces, actúa bloqueando la contracción de una pequeña área del músculo que con su contracción arrastra la piel y produce «arrugas» o «líneas de expresión» que marcan el rictus de enfado o envejecimiento que las pacientes nos cuentan.  Este tratamiento debe su éxito al rápido efecto tras su aplicación, suele aplicarse especialmente en el tercio superior facial,  para reducir las «patas de gallo», las líneas frontales excesivas o las «arrugas» del entrecejo.

    – El plasma rico en plaquetas, es un inductor del colágeno, estimula producción de fibrina y colágeno en la piel, con ello favorece su elasticidad, mantiene su tono y previene la flaccidez, mejora la tersura dando un aspecto más luminoso a la piel.

    – Los complejos vitamínicos sobre la dermis, técnica de mesoterapia que permite infiltrar activos para estimular el metabolismo de la piel, mejorando su aspecto y aportando hidratación y nutrición.

Además de lo expuesto, podemos recurrir a la Cirugía Plástica, cuando el envejecimiento ya nos marca mayor afectación y se suman otros aspectos como descolgamiento, exceso de piel, bolsas de grasa en los párpados, lipomatosis submentoniana (conocido como papada), entre otros procesos,… que requieren una acción más contundente, técnicas como blefaroplastia, lifting, liposucción,….etc.

Las técnicas de prevención y los tratamientos locales tratando problemas cuando aún no son muy marcados, y bajo el consejo del cirujano plástico, generalmente mantienen la piel más joven y, aunque no podemos parar el envejecimiento, si podemos ralentizar el proceso en muchas ocasiones.  

Hábitos saludables y ayuda profesional, paciente y cirujano forman equipo. 

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