Tumoraciones cutáneas, verrugas, nevus, lunares ¿Extirpar, quemar o mantener?

Porqué no a todo el mundo le queda tan bien un lunar como a Cindy Crawford, existe la opción de eliminarlo y librarnos de él para siempre.

Ante todo está la salud y luego la estética.

Cuantas veces vemos en las consultas pacientes con unas facciones perfectas, una piel estupenda y ahí en medio de la cara una lesión pigmentada sobreelevada, pilosa, lo que popularmente se conoce como “verruga”.

Generalmente el paciente consulta sobre cómo eliminar el lunar, temen la cicatriz

¿Es muy difícil extirparla? ¿Qué hacer?

Lo primero observar las características clínicas de la lesión, localización, forma, consistencias, si es irregular, si hay cambios de pigmentación, si está creciendo más rápidamente, si pica, sangra, etc, con todo ello descartar que se trate de una lesión displásica, o maligna, en este caso se debe proceder a biopsiar, o extirpar la lesión para su estudio anatomopatológico.

Lo más frecuente es que se trate de lesiones benignas, que tan solo suponen un problema estético, y en estos casos se puede optar por su seguimiento y observación o por eliminarlas.

¿Cómo se elimina una pequeña tumoración cutánea facial?

– Extirpación: con anestesia local se realiza una incisión que incluye la lesión y se sutura la piel tras retirarla. En ocasiones hay que realizar una incisión mayor que precise cubrir con una pequeña plastia local.

– Cauterización o electrocauterización: mediante un bisturí eléctrico se “quema” la lesión, dejando una pequeña quemadura que cicatriza por sí misma dejando una mínima señal.

–  Nitrógeno líquido: esta técnica elimina la lesión dejando también una mínima señal.

– Tratamiento con Láser: produce una microquemadura selectiva de la lesión.

– Otros tratamientos: cremas queratolíticas, antiinflamatorios, etc.

Se considera “tumor” o “tumoración” cutánea cualquier abultamiento de la superficie de la piel o del tejido subcutáneo, por ejemplo los lunares, PECAS, los quistes sebáceos, los nevus verrucosos, VERRUGAS, los fibromas, lipomas, etc.

Algunos tumores cutáneos requieren tratamientos quirúrgicos más agresivos, oncológicos, con técnicas de reconstrucción más elaborada por su localización: tumores palpebrales, tumores nasales, tumores del labio, o por su naturaleza: epiteliomas, melanomas, etc.

En estos casos se precisa realizar la extirpación bajo anestesia local con sedación, o anestesia general. Generalmente usamos suturas intradérmicas que se realizan por dentro de la piel para minimizar la señal de los puntos en la piel.

Las lesiones extirpadas se deben remitir al anatomopatólogo para su estudio, ante la menor sospecha de alteración displásica.

Con todo esto solo queremos aclarar que cualquier lesión cutánea merece una exploración médica para descartar malignidad, y que la extirpación de estas pequeñas lesiones cutáneas benignas es muy agradecida, la cicatriz es imperceptible, se trata de un procedimiento sencillo, cómodo y asequible para el paciente.