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Reducción de pecho

Reducción de Pecho

¿Cómo se realiza la intervención para reducir el pecho?

La reducción mamaria es una de las operaciones de cirugía plástica que más ha crecido en número de pacientes operadas, aunque sigue siendo más frecuente la operación de aumento de pecho con implante de prótesis.

Se trata de un tratamiento menos conocido para el público en general, quizá porque se expone menos en publicidad y redes sociales o no se comenta tanto como la mamoplastia de aumento, sin embargo las mejoras que aportan a la calidad de vida de las pacientes son muy valoradas.

La mujer que consulta sobre reducción mamaria suele tener muy claro el objetivo: conseguir un pecho más pequeño, lo que más le preocupa es el peso excesivo de su pecho y cómo le condiciona su vida, actividades deportivas, forma de vestir entre otros aspectos.

Existen diversas técnicas quirúrgicas para reducir el pecho, el cirujano plástico indica a cada paciente la más adecuada para su caso y circunstancias personales propias de cada mujer.

¿Qué parte del pecho se reduce?

Las técnicas de reducción mamaria abordan todos los tejidos de la mama: la piel, la grasa y la glándula.  Esta cirugía “talla” el pecho, conservando el núcleo central de la glándula, se reduce el tejido graso que “cuelga” en la parte inferior de pecho, y se adapta la piel al nuevo contorno creado.

Cada paciente tiene una proporción de grasa y de glándula en su pecho, que es diferente en las distintas etapas vitales, las mujeres jóvenes tienen mayor proporción de glándula mamaria, con el paso del tiempo se produce una involución y la cantidad de grasa predomina en el pecho senil. 

¿Cómo queda el pecho tras la reducción mamaria?

En toda reducción mamaria se realiza una elevación del pecho o mastopexia, además de reducirlo, porque el pecho grande suele ser un pecho “ptósico”, este término define la forma caída del pecho.  La ptosis mamaria no siempre se debe a un pecho grande, aunque las mamas hipertróficas o la gigantomastia tienden a pendular sobre el surco submamario.

Esta intervención permite elevar el pecho y reorientar la proyección de la areola y el pezón hacia el frente, en lugar de proyectar hacia abajo.  En paciente jóvenes las técnicas de reducción mamaria son más conservadoras de glándula, y dado que la glándula es más compacta y pesa más, pueden en ocasiones,  traccionar de la areola. 

Existen otras técnicas menos conservadoras de glándula que facilitan reposicionar  libremente el complejo areola-pezón, aunque limitan la opción de dar lactancia materna en el futuro.  

En la cirugía reductora del pecho también se puede corregir la forma y el tamaño de la areola y/o del pezón, normalmente las areolas suelen ser grandes y el cirujano adapta la forma al nuevo volumen mamario.

¿Se puede dar lactancia materna tras reducirse el pecho?

Pregunta habitual de las pacientes que van a someterse a esta cirugía.  La lactancia materna depende de la condición particular de la glándula de cada mujer (operada o no operada), es sabido que algunas mujeres con mamas grandes no consiguen dar lactancia, a pesar del volumen, y sin embargo otras madres con pecho mínimos pueden lactar generosamente.   

Tras una cirugía mamaria reductora conservadora del núcleo central de la glándula y conservación de la continuidad del complejo areola pezón, es posible dar lactancia materna con normalidad, siempre teniendo en cuenta la premisa expuesta anteriormente.

¿Cómo son las cicatrices en la reducción de pecho?

Las diferentes técnicas de reducción mamaria tienen en común que generalmente en  todas ellas queda cicatriz alrededor de la areola, además de otras localizaciones.  

Las formas más habituales de cicatriz son:

  • Alrededor de la areola, cicatriz periareolar: en la reducción periareolar, en esta técnica se reduce la piel  y los tejidos que rodean la areola.  Está indicada para pequeñas reducciones de pecho.

  • Cicatriz vertical o en “piruleta”, esta técnica deja una cicatriz alrededor de la areola y otra vertical desde la areola hasta el surco submamario.

  • Cicatriz en “T invertida” o en “ancla”, se localiza alrededor de la areola, en el surco submamario y verticalmente desde la areola al surco.  Este tipo de cicatriz está indicada en reducciones mayores.

¿Cuánto tiempo de recuperación es recomendable tras la reducción del pecho?

La reducción mamaria es una cirugía con un postoperatorio cómodo.  Es una recuperación no dolorosa, porque los tejidos tratados están por encima del músculo pectoral, no hay disecciones profundas, y las heridas quirúrgicas suelen molestar, pero no doler en la mayoría de los casos.

Tras la intervención de reducción de pecho, la paciente tiene que usar un sujetador sin aros ni encaje, durante 1 mes, y pasado este tiempo se recomienda usar sujetadores normales habitualmente y con mayor sujeción para el ejercicio físico.

En cuanto a los plazos de recuperación, las pacientes pueden incorporarse a un trabajo de oficina en unos pocos días, conducir en unos 7 días, y vida normal en 3 semanas.

La reducción del pecho es una cirugía muy agradecida, de fácil recuperación y que aporta calidad de vida a la mujer con pechos muy voluminosos, si estás pensando en ello, infórmate, porque verás que es mucho más sencillo de lo que te imaginas y podrás moverte con agilidad, usar la ropa que te gusta, verte más delgada, practicar deporte libremente, podemos ayudarte en la clínica Dra. Elvira Elena Sorando, cirugía plástica en Salamanca, ven a vernos.

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Cicatrices en cirugia mamaria

Cicatrices en cirugía mamaria

Cualquier cirujano plástico o estético tiene entre sus prioridades dejar la menor cicatriz posible, … o que dicha cicatriz quede disimulada, oculta o apenas perceptible. Este tema de la cicatriz es una cuestión importante que debemos explicar muy bien a los pacientes antes de realizar cualquier cirugía mamaria, porque existe cierta confusión o tendencia a creer que en cirugía plástica las cicatrices no se ven, o desaparecen.

En cirugía mamaria es especialmente importante planear las incisiones e informar de su localización. El epígrafe de “cirugía mamaria” es muy amplio y para resumirlo vamos a enumerar las cirugías mamarias más frecuentes y los tipos de cicatriz que suelen presentar en líneas generales.

  1. Aumento mamario, aumento de pecho, o mamoplastia de aumento, es la cirugía plástica y estética más solicitada, la más frecuente, y las cicatrices que ocasiona esta intervención suelen ser:

    • SUBMAMAMARIA, o INFRAMAMARIA, localizada en el surco submamario, es posiblemente más visible en las primeras fases postoperatorias, pero con el paso del tiempo mejora considerablemente,… ¿hasta cuando mejora?…., una cicatriz puede seguir mejorando hasta 2 años tras la intervención.

    • AREOLAR, HEMIAREOLAR, PERIAREOLAR, localizada en el margen de la areola, …, es una buena zona para esconder la cicatriz, especialmente en pacientes de piel más morena, pero puede ocasionar cambios de pigmentación o de sensibilidad. En algunas pacientes con piel laxa ó con intolerancia de sutura, puede producirse un “ensanchamiento” de la areola.

    • AXILAR, localizada en el pliegue axilar, esta cicatriz se mimetiza con un pliegue natural, aunque con determinada ropa o en algunas posiciones,…es visible.

  2. Reducción mamaria, o mamoplastia de reducción, es la cirugía mamaria que ocasiona mayor longitud de cicatriz, y aunque existen infinidad de técnicas quirúrgicas, podemos destacar entre las más frecuentes cicatrices:

    • PERIAREOLAR, ó CIRCUMAREOLAR,  o “en donut”, es una técnica que se indica cuando el volumen a reducir es mínimo, o en cirugía mamaria masculina para corregir la ginecomastia.  Esta cicatriz, al igual  que en el aumento mamario, puede “ensancharse” o hipertrofiarse, y necesitar algunas tratamientos postoperatorios.

    • CICATRIZ VERTICAL, o “en chupachups”, es una cicatriz utilizada para reducir volúmenes mamarios medios, se localiza alrededor de la areola y en línea vertical hasta el surco.

    • CICATRIZ EN “T INVERTIDA”, O EN “ANCLA”, está indicada en pacientes que tienen mamas muy voluminosas y caídas, permite reducir y elevar el pecho, se localiza alrededor de la areola, verticalmente hasta el surco y también en el propio surco submamario.  Esta cicatriz, es extensa, sin embargo con el paso del tiempo y los cuidados adecuados, evoluciona muy bien en la mayoría de las pacientes.

  3. Mastopexia o Elevación mamaria, con o sin aumento mamario:  esta intervención es técnicamente algo más compleja, sin embargo las cicatrices son menores que en la reducción mamaria:

    • CICATRIZ PERIAREOLAR o CIRCUMAREOLAR, 

    • CICATRIZ VERTICAL, o en “chupachups”, ambas ya comentadas anteriormente.

    • CICATRIZ EN “J” ó en “L”, este tipo de cicatrices son una modificación de la cicatriz vertical, con una pequeña prolongación en el surco submamario.

    • CICATRIZ EN “T INVERTIDA”, comentada en apartado anterior.

  4. Ginecomastia, es la intervención sobre el excesivo crecimiento de la mama en el varón, en general existen varias cicatrices a considerar, según la técnica empleada:

    • CICATRIZ HEMIAREOLAR INFERIOR o “en Omega”, esta cicatriz es apenas perceptible, aunque está indicada cuando el volumen a extirpar es muy pequeño y circunscrito al área submamilar, para volúmenes mayores, se recurre a la:

    • CICATRIZ CIRCUMAREOLAR, ya comentada anteriormente.

    • CICATRIZ HORIZONTAL, cuando existe un gran excedente de grasa y piel, y hay que remodelar toda la piel pectoral, es más visible pero permite crear un contorno homogéneo.

    • CICATRICES PUNTIFORMES, cuando se realiza liposucción, como única técnica o como complemento de las técnicas de extirpación, estas cicatrices son pequeñas, bien disimulables y se suelen localizar a cierta distancia del pecho para esconderlas mejor.

  5. Reconstrucción Mamaria: este apartado es tan amplio que requiere otro espacio específico para tratarlo. Como consideraciones generales:

    • Existen técnicas de extirpación más selectivas, como las tumorectomías, cuadrantectomías,… que no extirpan la mama por completo, y la cicatriz que ocasionan suele ser menor y bien aceptada por la paciente.

    • Las mastectomías pueden ser más o menos radicales, y conservar o no el complejo areola pezón, complementarse con linfadenectomía en algunos casos, …etc.   La cicatriz que se ocasiona es visible, e impactante para la mujer, aunque afortunadamente existen opciones de reconstrucción desde las más simples (implantes) a las más complejas (reconstrucción microquirúrgica),.. dependiendo de muchos factores, como la necesidad de tratamiento radioterápico, entre otros. Este tipo de tratamientos exige varios tiempos quirúrgicos, cuidados específicos, … e información muy exhaustiva a cada paciente de la fase o fases por las que debe pasar.

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Lesiones cutáneas: Estética o salud.

Lesiones cutáneas: Estética o Salud.

Existen múltiples tipos de lesiones la piel, algunas de ellas pigmentadas, otras sobre-elevadas, otras pican,… infinidad de formas, presentaciones,… y también posibIlidades de malignidad y tratamiento.

La recomendación médica es acudir al especialista para su valoración, seguimiento y tratamiento si procede. No deben pasarse por alto, tampoco automedicarse aplicándose productos como “antiverrugas”, o “antimanchas”…etc., cualquier lesión pigmentada que presente cambios clínicos, cambios de forma, de crecimiento o de pigmentación debe ser valorada por el dermatólogo, porque pueden ser lesiones malignas que requieran un tratamiento adecuado.  El estudio anatomopatológico es decisivo en el pronóstico de algunos tumores como el melanoma, o los epiteliomas. Hablamos de Salud, no sólo de estética.

La mayoría de las lesiones cutáneas que los pacientes refieren que tienen “desde siempre”, o muchas lesiones que apenas cambian,.., suelen ser benignas, sin signos de displasia,…, pueden suponer un problema estético,.. en estos casos el tratamiento suele ser sencillo, puede realizarse de forma ambulatoria, existen diversos procedimientos: tratamiento con nitrógeno líquido, cauterización, tratamiento con láser, dermoabrasión, peelings químicos, queratolíticos,… y también la extirpación.

La extirpación normalmente deja pequeña cicatriz que con el cuidado adecuado es muy poco visible, cuando se trata de lesiones benignas que no requieren márgenes oncológicos ni otros tratamientos complementarios.